El que anda con lobos.

Siempre había trabajado en los departamentos de TI del gobierno, era mi forma de hacer algo por mi país, como servicio a la comunidad y “devolver algo“. Me esforcé siempre por hacer desarrollos de calidad, aún cuando quizá la paga no era para tanto.  El compañerismo fue excepcional y el apoyo por parte del equipo fue incuestionable,  pero llega el momento de crecer profesionalmente.

No se trata sólo de dinero. No hay que ser un genio para hacer dinero.  Personalmente, se trata de lo que puedes alcanzar, lo que puedes crear, los límites que puedes romperAlgo así como espiritual

Entré a una empresa privada de desarrollo de software y para mi sorpresa, el nivel  de mis actuales compañeros es gratificantemente alto. Ello me motiva a estar a la par, no podemos permitirnos a no estar en sintonía, el equipo es notablemente más pequeño en comparación a mi anterior empleo.

Cada día hay retos interesantes que deben resolverse en cierto tiempo. 

Siempre había tenido la necesidad de explicar esto o aquello a otros programadores, cosa con todo gusto hago, pero sentía como si en realidad no pusieran interés y me hacía sentir cierta frustración. En cambio, ahora no hay necesidad de explicar cosas, cada miembro del equipo sabe que hacer, y si no sabe cómo, son autodidactas e investigan (investigamos).

Discutimos algoritmos y teorías, frameworks y plug-ins, editores y comandos.

A veces es bueno rodearte de otros frikis de tu misma especie.